albada
Preparado está el cuerpo para el gusano
el buitre, la lumbre o los fluídos que conservan
y sin embargo, con los cabellos perfumados
ungidos por aceites y lociones, risueños
nos entregamos a caricias y juegos
sin más frontera que el alba ni más freno
que la falta del aliento o la fatiga del deseo
Oh, mi amada, dulce alondra, mi dama
son tus manos, tus labios y tus piernas
y todo lo que ellas guardan, las señales
las prendas, de mi inmortalidad momentánea
más de la carne que del alma y sin embargo
es con el alma que la siento y me veo
por siempre joven y feliz cabe a tu falda
Los cuchillos del alba desgarran la persiana
el trino del despertador anuncia al tirano
que vestido de púrpura y azafranes se muestra
inflexible con los amantes, amigo de los maridos
enemigo jurado de los buenos enamorados
de los poetas que no tienen para un cortado
y de todos aquellos que no hacen lo que está mandado.



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