Oh, tú, sucio traidor, mal amigo

con lo que te cuido y te mimo

tanto hacer promesas levantando la cabeza

y dices que no puedes en cuanto te lo pido

Mi dulce niña esperando gozosa

esforzándose primero, luego sudorosa

intentando que te animes, desagradecido

Yo que te tenía por mi posesión más preciada

compañero incansable, mi fiel escudero

¡ Oh, desgraciado, ojalá fueras dedo!