I.

Oh, si pudieras venir
Sena abajo junto a mí
compartiríamos vino y rosas
bajo los puentes de París.
.
Nuestra buhardilla una gabarra
nuestro techo el cielo
las estrellas nuestra colcha
el amor nuestro puchero.
.
¿ Vendrás, amada mía
Sena abajo junto a mí
compartiendo luna y alondras
bajo los puentes de París?
.
Cada día un beso
cada noche un te quiero
cada caricia un puente
cada puente un me muero.
.
Oh, si pudieras venir
Sena abajo junto a mí
tú y yo cantaríamos
bajo los puentes de París.
.
                                    II.
Cobijo de los amantes
en el despertar del alba
cuando el cielo está en calma
son las patas de los puentes.
Su lomo también se usa
por hombres de bolsillos llenos
de amarguras y recuerdos
para saltar sobre las aguas
- rosas de nadie, cenizas
de una lengua que ya no canta-.
.
                                   III.
.
No hay dolor más íntimo, más cierto
que hablar la lengua del verdugo;
sus palabras de ceniza y de sangre
tomando con violencia la boca
los gestos, las páginas, la vida
del hombre triste y extranjero
Moisés no salvado de las aguas
que con un sólo gesto, o su renuncia
a hacerlo, se reune con sus padres
su lengua y su pueblo.
.
                                   IV.
Y así, mi amor
como dice la canción
¿ Vendrás junto a mí
bajo los puentes de París?.

diciembre de 2008-febrero de 2009