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los poetas.
No me vengais ahora
con que el poeta es el guardián
del fuego sagrado, el custodio del canto
increado o cualquiera otra de esas
gilipolleces.
Muchos fueron chupapollas, lacayos
de sus amos, aduladores, funcionarios
sacerdotes descreídos de cualquier Dios
que les asegurase su precioso cobijo
y su sustento.
Otros, menos afortunados
no pasaron de oficinistas sin sueldo
de redactores de cartas comerciales
o aburridos altos ejecutivos de Tabacos
de Filipinas.
Los mejores, por último
fueron asesinos, bandidos, malhechores
difamadores, tristes borrachos que buscaban
en el espíritu del vino la salida a
su mediocridad.
Así que dejaos de fuegos
cantos y monsergas: los poetas
niños y niñas, como las putas
no están fuera de la Sabia República
por casualidad.
25, jun | sin comentarios drj En: literatura compártelo
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