Y llega el momento en el que no me apetece publicar ni escribir: tan sólo escribir para mí, volver a mi diario, a sus mil páginas de naderías y de hechos que no llevan a ninguna parte ni atraen conclusiones. Tanta tinta gastada y tanto papel desperdiciado. Tal vez mañana.
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Doctor, no sé qué tienes pero sabes dónde estoy. Un abrazo y mucho ánimo.
No pasa gran cosa, excepto la falta de ganas de postear, la huída algo absurda de mi blog principal, los 40 días en el desierto, etc... Muchas gracias por estar y por tu abrazo. Me encantó lo que puedes hacer con un bolígrafo. Un abrazo.